viernes, 13 de marzo de 2009

Lieder und gesänge



No es de extrañar que una de las series de lieder und gesängen de Brahms que más me gusta es la que sigue en número de opus a la primera sinfonía.

Es como si el genio hamburg-vienés hubiera dado un salto compositivo de gigante después de atreverse con su primera sinfonía. Las opues 69, 70, 71 y 72 son sencillamente maravillosamente brahmsianas (menuda novedad, pensareis). Si bien, esta afirmación puede parecer algo excesiva por las series de lieder que los anteceden así como por la bellísima música de cámara y pianística, de la que hablaré más adelante.

Si me permitís, me voy directamente a la opus 72, de la que quiero destacaros los tres primeros lieder.

La negra golondrina vuelve de lejanas tierras.
Las dulces cigüeñas están de vuelta y traen renovada dicha.
En esta fría mañana de primavera tan fría y turbia
Parece como si me volviera a encontrar con amores pasados.

En esta fría y gris mañana de Primavera
Creo reencontrarme con los antiguos tormentos del amor.

Es como si me acariciara dulcemente mi espalda.
Como escuchar un murmullo.
Como escuchar el vuelo de la paloma.

Llaman a la puerta, pero no hay nadie.
Me acerco al jazmín pero no percibo su aroma.

De lejos, una voz me llama.
Unos ojos me contemplan.
Un viejo recuerdo se apodera de mí.
Y me lleva consigo.


Mi traducción, además de libérrima, es muy mala, pero bueno, una licencia más. Y si no, aquí tenéis el texto alemán.

Es kehrt die dunkle Schwalbe
Aus fernem Land zurück,
Die frommen Störche kehren
Und bringen neues Glück.

An diesem Frühlingsmorgen,
So trüb' verhängt und warm,
Ist mir, als fänd' ich wieder
Den alten Liebesharm.

Es ist als ob mich leise
Wer auf die Schulter schlug,
Als ob ich säuseln hörte,
Wie einer Taube Flug.

Es klopft an meine Türe,
Und ist doch niemand draus;
Ich atme Jasmindüfte,
Und habe keinen Strauß.

Es ruft mir aus der Ferne,
Ein Auge sieht mich an,
Ein alter Traum erfaßt mich
Und führt mich seine Bahn

El acompañamiento del piano con acordes arpegiados de cinco notas repetitivamente sucedidos (no es una perogrullada) evoca el paseo del caminante (¡cuántos caminantes!) en esa mañana de primavera. El terciopelo de la voz de Jessye Norman es ideal para mostrar los colores de una mañana que, siendo de primavera, resulta algo…plomiza…como los amores pasados. Esos que la madurez nos hace redescubrir y que, ya hombres, vemos que no eran amores sino anhelos bajo un encantamiento de egoísmo o de devoción alimentada desde nosotros mismos (en el caso de la política, sería el fanatismo freudiano, perdón por esta cuña, pero el ambiente estaba muy tenso).

Cambiamos a modo menor cuando llegamos a la tercera estrofa. Amargo es el principio de la cuarta estrofa. El giro de la voz de Norman es tremendamente intrigante. ¿He destacado ya la profundidad de su voz y las texturas que es capaz de alcanzar? Bueno, esto, es como los directores, muy personal, sobre todo para los aficionados que no nos enfrentamos a la partitura, pero bueno, permítaseme.

El paseo va agitándose no en el paso, sino en el corazón. Los recuerdos traicioneros nos hacen ver aquel punto oscuro que nos sumía en la oscuridad total. La mano derecha traza en el piano tríos de notas hasta llegar al clímax

Repite la última estrofa. Terrible, el paseo ha llegado a un punto en que el viejo sueño aún nos atrapa y nos sume en la tristeza y melancolía pasadas.

Por eso el siguiente lied tiene un comienzo tan oscuro. Los segundos de pausa entre un lied y otro son eternos, y las notas, tan simples pero tan terriblemente contundentes dejan paso a la otra grandísima voz de Dietrich-Fisher Dieskau. Un lied que, sin embargo, lleva por título Sommerfäden (hebras, hilos del verano, sin embargo al francés lo traducen como cabellos de luz, Cheveux de Lumière, y al inglés como Gossamer)

Desengañados, tristes, apesadumbrados por la pérdida del amor (propio), la luz está en nosotros mismos, pero si no tenemos ganas de buscarla, pues oímos estos lieder de Brahms para deleitar el oído (cuidado con la imaginación y los malos recuerdos). Brahms, una vez más, y la luz.

Nos paramos, contemplamos nuestro alrededor y nos rodea el bosque. Miramos al cielo y exclamamos Oh bosque!, Oh belleza (como hiciera Schumann con el Rhin). La Naturaleza nos salva (a otros la oración, Voltaire diría que es lo mismo). Pasamos al número 3 de la opus 72. O küler Wald.

6 comentarios:

Manuel dijo...

Si alguien que se deleita con estas exquisiteces en vez de escuchar "Kiss FM" o leer el "Marca" es normal, normal, normal..., yo soy Napoleón Julio César Periquillo el de los Palotes.
Hoy me has regalado una romántica primavera en blanco y negro mezclados, o sea, gris, ardiente y gélida.
Oye, hazme el favor de no poner en mi blog comentarios que con creces superan al texto de mis entradas. Me dejas en evidencia, pringao.
Por supuesto, es broma. Yo, encantado de recibir tus visitas.

Fidelio en el bosque animado dijo...

Muy buena la broma, no no, la de verdad. Eso de superar con creces...si si. Precisamente que me lo digas a mí que te conosco... En fin.

Me alegra que Brahms te regale todo esto. Al fin y al cabo, aludiendo a tu entrada de hoy, lo irreal junto a la música es, probablemente, algo sublime ¿no?

Un abrazo super Manuel!! y gracias!

J. Rogelio Rodríguez dijo...

Dos días consecutivos sin entrar en mis blogs amigos y me encuentro con sorpresas. En el caso del tuyo, Fidelo, es muy agradable.

Hay en Brahms un sentido melancólco en sus lieder. Parece tópico pero es cierto. Su profundidad romática no es incompatible con su ideal: la canción popular (estoy pensando en la Wiegenlied).

No he estudiado debidamente la evolución del lied alemán, a través de este extraordinario trío formado por Schubert, Schumann y Brahms, pero es cierto que, si comparamos los lieder de los dos últimos compositores (Schumann y Brahms) apreciamos un tono menos ardiente e impulsivo en Brahms... pero no por ello menos profundo (con toda la amplitud de interpretaciones que sugiere este adjetivo).

Entrada soberbia, amigo mío. Enhorabuena.

Un abrazo.

Fidelio en el bosque animado dijo...

Gracias, gracias, muchas gracias querido Rogelio. Leo tu comentario y me quedo intrigado. Espero que todas tus sorpresas hayan sido agradables!

Completamente de acuerdo. Pero hay en Brahms...un más allá. Creo que fue en una guía de Brahms publicada por Scherzo (ya no recuerdo el autor y además no la tengo aquí) que recordaba la semejanza entre este precioso lied y el tema de la sinfonía número 2. Bueno, de esto en Brahms hay muchísimo, pero lo recuerdo aquí porque, efectivamente, los tópicos, por el hecho de serlo, no dejan de ser verdad. Solo que en Brahms hay un ir más allá. Quizá porque ya es un compositor posterior a los grandes Schubert y Schumann y hay una búsqueda por otros derroteros, como tú apuntas. Es como si lo religioso (en otra entrada matizaré todo lo que pueda este término porque es difícil plantearlo correctamente) fuera para Brahms un vehículo para mostar lo que aquellos autores hacían a través del anhelo romántico. El cuarteto para trompa, creo que es nueve opus antes del Wiegenlied...no sé, en Brahms hay muchos temas que cobran una dimensión muy singular.
Claro que para otros, se trata simplemente de un compositor postromántico. No hay que caer en el maniqueísmo de Furtwängler (cuadernos de guerra) para apreciar a Brahms y a Stravinsky...pero me estoy yendo por otros derroteros. En fin amigo mío, muchas gracias por tus aportaciones y tus comentarios y hasta una próxima entrada. Un abrazo!!

Muñeca de trapo dijo...

No he tenido la oportunidad de escuchar la composición, pero la poesía de dicha canción me parece muy bonita.
Supongo que el acompañamiento al piano tiene que producir una sensacion maravillosa.

...Las dulces cigüeñas están de vuelta y traen renovada dicha...
...En esta fría y gris mañana de Primavera
Creo reencontrarme con los antiguos tormentos del amor.

Dulce, romántico y melancólico.
Un saludo y buen finde.

Fidelio en el bosque animado dijo...

Hola Muñeca de trapo! Efectivamente, con estas tres palabras se puede uno quedar al oír los lieder de los que hablo. De todos modos, soy de los que piensan que las sensaciones que nos produce la música son tan personales que casi casi no se pueden expresar (aunque no lo parezca después del rollo que os vuelco aquí en la blog). Me alegra que te guste la pseudo traducción que he hecho, pero sobre todo te recomiendo fervientemente que escuches alguno de estos lieder.

Muchas gracias por tu comentario! Y ya, buena semana!!