jueves, 24 de mayo de 2012

Dietrich Fischer-Dieskau - Brahms Ein deutsches Requiem. Herr, lehre doch mich



Enseñanos, Señor, que tendremos un final.... Pude asistir al Deutsches Requiem pocos meses después de la muerte de mi querido padre. Tenía él unas profundas raíces cristianas, por lo que no hubiera sido receptor adecuado del mensaje del Requiem alemán. A mí, sin embargo, me parecía mucho más propio de aquellos días que escuchar el de Mozart, Guerrero o el de los portugueses Lobo y Cardoso (excepcional). El requiem alemán lo escribió Brahms pensando en los que se quedan (probablemente y en secreto, muchas músicas de requiem siguen esta premisa).
El coro que antecede este número, creo que pertenece a San Pedro: "pues toda carne es como hierba y toda vida humana como florecillas del campo, pero la hierba se seca y las flores se marchitan". El símil petrino están muy logrado. Día tras día queremos ser hierba fresca que absorbe el rocío, luchamos contra el tiempo y pasamos de un estado a otro casi sin percibirlo...y pasan los años.
No es que me considere un amante de lo macabro, ni mucho menos, pero de vez en cuando reflexiono sobre el paso del tiempo y cómo los seres queridos se van yendo. Cómo tu niñez se pierde en un túnel (más bien agujero negro) del que no se ve casi nada y cómo notas el paso de los días de manera implacable. No me considero pesimista. Creo que hemos olvidado la muerte y, si se atreve a salir en los telediarios, la banalizamos. Lo que sea mientras no nos corte el rollo...bueno, tal vez deberíamos ver el Séptimo Sello de Bergmann para ver qué le pasa al caballero que juega al ajedrez. Tampoco tenemos por qué ponernos del lado del escudero. Prefiero el de los cómicos (sobre todo porque son los que sobreviven!).
Bueno, la excusa de traer otro vídeo del genial Dietrich-Fischer Dieskau me ha servido para escribir un par de comentarios sobre la vida y la muerte. A falta de café, licor y contertulios, acudo al blog.

6 comentarios:

Manuel Ariza Canales dijo...

Toda la mística y trágica belleza del Romanticismo alemán concentrada en un réquiem...
Carpe diem, Fidelio.

Fidelio en el bosque animado dijo...

Coged las rosas antes de que se marchiten!!! Aaay!

Un abrazo!

Taganrog dijo...

"Ésos, ¿de qué se ríen?, ¿No conocen la gran verdad?"

Estimado Fidelio
En épocas anteriores la muerte estaba presente en todos los ámbitos y no sé si decir que se asumía de un modo natural.
Hoy, la llevamos a tanatorios asépticos de granito y plástico con un panel de vidrio que nos separe de ella.
Y...hasta otra.

Fidelio en el bosque animado dijo...

Efectivamente,Taganrog. Lo importante es la ausencia de dolor...casi de manera oficial...como si no formara parte de la vida. En fin, ingeniería social del no-dolor: un mundo feliz. Muchas gracias por tu comentario...y tu cita inicial. Hasta otra!

J. Rogelio Rodríguez dijo...

Me enteré hace dos días... parece que, a veces, no vivo en la actualidad de las noticias.

Glosar la figura del gran baritono alemán, ¿el más grande del siglo XX? (algunos dice que con permiso de Hans Hotter)es una labor casi imposible, que tú -querido Fidelio- has sabido centrar con exquisita sensibilidad.

A mí siempre me parecerá insustituible su Viaje de Invierno.

UN fuerte abrazo.

Luis dijo...

Muchas gracias, Rogelio! Son muy muy grandes los dos barítonos que citas, y, precisamente, el viaje de invierno...que se lo he escuchado a Hotter...bueno, a mí me gusta más Dietrich. Pero es cuestión de gustos. Era un artista universal pues muchas de sus interpretaciones operísticas son increíbles, en todos los terrenos.

Muchas gracias por tu comentario. La blogosfera te echa mucho de menos. Un fuerte abrazo!