viernes, 27 de noviembre de 2015

Intolerantemente tolerante



La verdad es que a mi carácter sanguíneo y mi verborrea cotidianamente incendiaria, le va que ni pintado este cartel de ese gran genio....pero lo cierto es que yo, conmigo mismo, soy bastante políticamente correcto...¿será porque me conozco?

Hoy por hoy circulan miles de adagios como esta genialidad del director de Match Point o Manhattan, mostrando, de una manera más o menos burda, aquello de l'enfer sont les autres...es decir,  en un ejercicio de esa intolerancia que se contrapone a nuestro espíritu gregario y comunicador.

Hoy por hoy publicamos por doquier en nuestras redes sociales (cada ser humano que se precie debe de tener tres....o cuatro), lemas que nos diferencian de un nutrido sector de personas (el resto de los mortales si nuestro ego es enorrrrrme....o algunos seres que pululan por ahí), adagios que ponen de relieve que en esta vida hay listos y tontos....y.....por supuesto....nosotros estamos en el grupo de los listos...o como dice el gran Woody...de los inteligentes.

Siempre me ha impresionado todo eso. Pero lo que más me ha impresionado, es lo fácil que es usar la palabra tolerante...y lo difícil que es serlo....

En el plano de las situaciones humanas no constitutivas de delito....la tolerancia está llegando a ser extremadamente difícil de practicar ... ello en un país que atravesó una dictadura hace no mucho...¿somos tolerantes de verdad? ¿toleramos las opiniones que consideramos estúpidas?........¿ahí está el error!...la tolerancia ha de dirigirse hacia las personas. Debemos ser extremadamente tolerantes con el principio de que todos somos iguales y que nadie, ministro o no ministro, noble o villano, está por encima de nadie...

Lo que pasa es que queremos llevar la tolerancia sobre las opiniones, cuando, por sí mismas, las opiniones son cosas futiles, circunstanciales. La propia palabra lo está diciendo.

Es cierto que en las redes sociales, muchos tratamos de verter una imagen idílica de nuestras opiniones y que, si somos medianamente civilizados, intentamos no utilizar demasiados exabruptos....sobre todo con las personas que nos son cercanas....pero, probablemente, flaco favor le hacemos a la democracia misma...porque precisamente, si como ciudadanos no somos capaces de argumentar sin caer en el insulto o la falta de respeto, contra lo que nos parece, absolutamente intolerable ¿qué clase de democracia estamos construyendo?

Los terribles atentados yihadistas están polarizando, de nuevo, la actitud de la sociedad española. Pero llama la atención la virulencia que, antes de que se produzca nada, se está empezando a vislumbrar en algunos columnistas o politicuelos venidos a menos....demostrando que, si bien es sintomático que se caiga en seguida en la descalificación, aún más lo es que las posiciones políticas se adivinen claramente detrás de la opinión que una u otra persona tiene de esta terrible situación.

Por poner un ejemplo clarísimo, y que se encuentra en mis antípodas ideológicas, no hay más que ver  la reacción contra varios artistas e intelectuales posicionados en torno a aquel "no a la guerra". Unos minutos después de que se movilicen contra la intervención armada que todos conocemos por los medios de comunicación, algunos de esos medios de comunicación cargan contra este colectivo con una virulencia verbal sorprendente....si no estuviéramos en España. 

Podría poner ejemplos de otra índole, pues los hay del mismo cariz. Como mínimo, esto es señal de en qué pobre situación se halla el estado de opinión de la sociedad española y, sobre todo, qué condicionados se hallan los medios de comunicación.

Algo impensable hace años ocurre hoy con mayor normalidad: plataformas de mass media aglutinan en su seno publicaciones y cadenas de televisión del más variado cariz ideológico, detrás de lo cual está la inteligente posición de abarcar todo el mercado de opinión para abarcar a todo perfil de consumidores....pero claro, si el compromiso verdadero desaparece ¿donde queda la verdad? ¿dónde quedan los principios? ¿donde queda lo auténtico?