Mostrando entradas con la etiqueta Libertad. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Libertad. Mostrar todas las entradas

martes, 6 de octubre de 2009

Viva la libertad!!!!!!


Por lo visto, el hecho de que la Guardia civil sea un Instituto Armado beneficia a todo el mundo....salvo a los propios guardias civiles. No voy a entrar a analizar si tiene o no tiene razón el teniente de la Guardia civil al que han vuelto a identificar hoy...y no lo voy a hacer por las mismas razones que han aducido quienes le detuvieron el lunes, cuando fueron preguntados por el detenido: porque nos da la gana!

Este hombre lleva algunos cientos de días protestando por donde ha podido, para denunciar su situación. Claro, la noticia sólo la hemos visto en "algunos" medios. Hace tiempo, y en otras cadenas, sí que pudimos ver cómo casi todo un cuartel de un pueblo de Huelva se daba de baja por depresión ante la situación insostenible de impunidad de la que gozaban un gran número de delincuentes. Esto no son más que indicios (uno u otro más) de una precariedad que se arrastra desde hace años.

Cuando tuve ocasión de colaborar con una publicación relacionada con la policía, se me encargó hacer reseña de todos los artículos de prensa relacionados con los cuerpos de seguridad (entiéndase, aquellas noticias relacionadas con la situación laboral, etc). Y, créanme, los cuerpos peor pagados eran la Policía Nacional y la Guardia civil; esta última, a bastante distancia de los demás. Ello por muchos motivos. Además de los complementos económicos (mejor dicho, los paupérrimos complementos...), estaban las precarias condiciones de vida. En definitiva, la Guardia civil "gozaba" de los inconvenientes de ser un Instituto armado (no existe el derecho a sindicarse) y de ser un cuerpo de seguridad (el famoso destino en el País Vasco). Hasta tal punto que un año, fueron sus mujeres las que se manifestaron en Madrid. Hasta tal punto, que todos conocemos esas "anécdotas" de colgar la ropa en un tendedero en el interior de la vivienda para que no se vea desde la calle, etc, etc, etc.

Creo que la Guardia civil merece un reconocimiento más allá de un discurso el día de su conmemoración. Y este hombre merece ser escuchado. Creo que este hombre tiene derecho a que se le reciba; lo único que ha tenido es una conversación con el director de Tráfico en plena calle. ¿Nadie más le va a escuchar?...¿o es que tampoco tiene derecho a eso? Por lo visto los que cuidan de que no se vulneren nuestros derechos, son los últimos de la cola a la hora de reclamarlos para sí. Curiosa democracia esta. A lo mejor es que somos una "democracia imperfecta", como el otro día calificó el Informe Semanal a China...Y ya no escribo más de política hasta que metan a alguien a la cárcel (tampoco entonces). Aquí en Andalucía no pasa nada porque se cambia la ley y ya está. En el resto de España, y en otros partidos, igual ocurre otra cosa...

lunes, 18 de mayo de 2009

Falacias lógicas. Dedicado al Jardinero de las Naranjas de la China. Apóstol del Librepensamiento (el de verdad).

(Advertencia preliminar. Cito los nombres extranjeros de memoria. Ruego, disculpen mi ignorancia -una vez más- en estos idiomas que tanto me gustan.)

Esto de ser aprendiz tiene una ventaja enorme, y es que no das nada por supuesto, ni nada por aprendido hasta que lo has estudiado una y otra vez. Hasta que has oído miles de opiniones diversas sobre lo mismo y a lo largo de muchos años. Confieso que es muy divertido. Sobre todo en el campo de las Ciencias Sociales. De todas, la que más me divierte es la Historiografía.

A lo largo de la historia del pensamiento, el hombre se ha retratado a sí mismo a la hora de contar la historia de un mismo hecho (toda historia es contemporánea, Croce). Por ejemplo, la Historia de la Guerra del Peloponeso contada por un historiador del tiempo de Carlyle nos hace un retrato de los grandes personajes que en ella intervinieron (Pericles, Antálcidas...). Damos un salto y llegamos al nacimiento de la gran historigrafía soviética. Aparecen expresiones como proletariado y lucha de clases por todas partes (a pesar de que ya las había acuñado Marx casi cien años antes). La estadística y la llamada cliometría intentan desapasionarse y nos llenan la cabeza de datos y más datos intentando reconstruir (como todos) de la manera más fidedigna lo que se está contando....y después de tanto y tanto investigar, llega la novela histórica y las desbanca a todas.

Siempre he pensado (y confesado) que intento no leer ninguna novela histórica porque, probablemente me engancharía y no leería nada más. El caso es que nuestra mente nos juega muy malas pasadas en numerosas ocasiones, porque, como humanos, tendemos a hacer el ejercicio contrario a la historiografía: trasladar las situaciones del pasado al presente, haciéndonos inconscientemente eco de aquella máxima: la historia es maestra de la vida.
Me he presentado como aprendiz. ¿De qué? Pues de todo. Quizás me enorgullezca más de los títulos que no tenga que de los que tenga. Ello porque si me relaciono con alguien que sea experto en la materia, puedo situarme en la posición del alumno y acribillarlo a preguntas e intentar denunciar sus trucos para llevarnos a su huerto ideológico. Porque, queramos o no, al final los que algo enseñamos, tenemos un huerto. Más variado, más florido, más abierto, con menos espinas...pero un huerto.

Yo he tenido la suerte de estudiar algo de Derecho y de Ciencias Políticas con personas y libros de lo más variopinto. Y he extraído algunas conclusiones (de aprendiz). Si la Ley y el Estado de derecho funcionan, se salvan muchas vidas (dando por supuesto que no existe la pena de muerte). Que los derechos individuales empiezan por el respeto al derecho a la vida. Si esto no es el absoluto, entonces...mal empezamos.

Y llegamos al campo de las falacias lógicas. Si no se sientan unos acuerdos iniciales y con un criterio de verdad más o menos válido...entonces no llegamos a ninguna parte.

Algunos ejemplos. Ningún historiador honrado compararía las causas del final de la dictadura de Franco y la de Salazar. Tampoco entraría a relacionar la Revolución de los claveles con el final del Franquismo. Cierto que ambas eran dictaduras. Cierto que ambas conculcaron los derechos y la vida de miles de personas. Cierto que ambas se instalaron desde la ilegalidad. Pero la idiosincrasia de ambas...es claramente singular. Esto no equivale a decir que no fueron dictaduras, o que fueron dictablandas, ni nada por el estilo. Simplemente es poner las cosas en su sitio.

De la misma manera se compara la represión de movimientos culturales, lenguas minoritarias, religiones...con el Holocausto judío. Y ya estaríamos otra vez con lo mismo. No podemos situar en el mismo plano el bien más elemental del ser humano, la vida, con aquellos aspectos que son un desarrollo de la persona, del ejercicio, es cierto, de sus derechos individuales, pero cuya represión no suponen, como es evidente, la eliminación física de la persona. No justifico con esto que se reprima esto, aquello o lo de más allá (faltaría más), pero me niego con la mayor vehemencia a que se banalice este hecho. No hay parangón con la sistemática y minuciosa persecución y eliminación del pueblo judío que llevaron a cabo los nazis a lo largo de más de doce años. Por eso aparecío el tipo penal de Genocidio y Crímenes contra la Humanidad. Por eso se violó el principio de irretroactividad de las leyes penales. Porque era tan grande lo que se había hecho que no podía quedar indemne. Era el mal absoluto.

Y digo esto -saltando otra vez y sin establecer ningún paralelismo-, porque están surgiendo voces que defienden al dramaturgo Alfonso Sastre, con pretendida honradez y espontáneo (así como legítimo, faltaría más) entusiasmo. Y dicen estas voces (corifeos) que "sus derechos individuales" se conculcan. Ya se avanza que "como hay ex-miembros de ANV" van a ir a por ellos...recordando los procesos penales que existieron en Europa hasta que se abolió la tortura. Vamos, que la analogía existe en el Derecho penal español ¿no? Pues miren ustedes. No. Las leyes protegen a todo el mundo. Las garantías legales que otros eliminan segando vidas, son patrimonio incluso de aquellos que quieren destruir un sitema legal (el español), que los protege. Voy a patinar un poco. Ya Beccaria había hecho una valiente denuncia en su Dei delitti e delle pene, donde dice lo siguiente: el daño de la sociedad es la verdadera medida de los delitos...

Y ahora me pregunto ¿es legítimo establecer una gradación en el daño de una sociedad? ¿Ocupa la vida humana el máximo escalón en esa gradación?

Más adelante sigue diciendo Beccaria: hay delitos que tienden a destruir inmediatamente a la sociedad o a quien la representa; otros perjudican la seguridad privada de un ciudadano en su vida, en sus bienes o en su honor; y los hay también que son acciones contrarias a lo que cada uno está obligado por las leyes a hacer o dejar de hacer, en vistas al bien público. Los primeros, que por ser los más dañosos son los máximos delitos, se llaman de lesa majestad. Sólo la tiranía y la ignorancia, que confunden los vocablos y las ideas más claras, pueden dar este nombre, y por consiguiente la máxima pena, a delitos de diferente naturaleza (...)

Claro, que podemos ignorar todas estas obras. Podemos ignorar a Tucídides, a Aristóteles, A Wittgenstein...a quien ustedes quieran o a quien nos estorbe a nuestros razonamientos, y establecer un Año Cero de nuestra utopía. Yo ya he elegido y estoy releyendo a Becaria, en mi posición de eterno ignorante y militante aprendiz.

lunes, 13 de abril de 2009

El affaire Dreyfus en España...o el libro que nunca estará en el exilio


Mi suegra, que es una bendita, me dejó una habitación en la casa de su padre (otro santo varón de la ecuanimidad y el buen juicio, que fue don Alfredo Peña) para que guardara mis libros y mis papeles, así como todas aquellas cosas que decidiera enviar a un dulce exilio, porque no cabían en el espacio que mi santa mujer me deja en casa para mis libros y otros bártulos (estuve a punto de bautizarme Bártolo de Sassoferrato en lugar de Fidelio Preferí sin embargo este alias casi travestido, en lugar de uno de los santones del Derecho, disciplina de la que, hace siglos, huí hacia la libertad de la Biblioteca Antonio Nebrija, aneja a la cantina del campus de la Merced, ambas en igual plano de trascendencia), pero sobre todo, porque en un mundo plagados de "gobernadores Pizarro", es mejor emplear retruécanos y jugar al manierismo hasta que suene la trompeta anunciado: Der Herr minister ist angekommen!!


No es que los libros y papeles que en ese refugio de exiliados dejen de tener importancia, es, simplemente, una cuestión de inmediatez en el uso. Por poner un ejemplo, los discos, las biografías de Franco, los panfletos del Régimen, los suplementos culturales o la ristra de periódicos que uno acumula después de cada viaje se encuentran allí. Por esto, ese refugio puede ser un almacén de papeles o un archivo, escójase la opción que más guste o créasele aproximada a la realidad.


Se podrá deducir que este trasunto de archivo-biblioteca contiene también algunos libros que, lejos de destruirlos (suerte de delito de homicidio sobre las cosas con vida propia) prefiero tenerlos en un dulce exilio.


Todo lo contrario sucede con el libro al que hago referencia "El affaire Dreyfus en España 1894-1906", un libro que me acompaña desde mi niñez y al que no es esta la primera (ni la última!) ocasión en que me refiero. Será por mi obsesión por el matrimonio entre Justicia y Derecho y mi odio por las ocasiones en que, a lo largo de la historia, éste se ha hecho divorcio doloso.


Tampoco es la primera vez que reproduzco esta dedicatoria: "Para D. Luis Sáez Reche ¿Cómo explicar que fuese un crimen el nacer judío en la cuna de la revolución por la Fraternidad, la libertad y la Igualdad?". Bueno, sobre todo esto haría falta un año completo de entradas. Como botón de muestra os dejo esta dirección http://www.charles-peguy.org/ y este poema que el autor del libro ha tenido la gentileza de enviarme:


La esperanza, ese camino ...

Sorprendente maravilla, la esperanza -dice Dios.

¡Cómo salir de ese asombro!
Esta niña esperanza en apariencia nada.
Esperanza tan chiquita,
inmortal en verdad.

Adelantándose a sus hermanas mayores,
¿quién va a prestarle atención?

Camino de la salvación, camino de la tierra viviente,
escabroso camino de salvación, ruta interminable,
caminando entre sus dos hermanas,
la esperanza naciente
se adelanta
entre sus dos hermanas mayores:
la casada
y la que es madre.

¡Y el pueblo cristiano prestando atención sólo a éstas:
la primera y la última!
Las más atareadas.
Las del tiempo presente.
Las de este mismo instante fugitivo.
¡Y el pueblo cristiano sólo atento a las mayores,
contemplando sólamente a las mayores!
La de su derecha y la de su izquierda.
Apenas atento a la central,
tan pequeña,
camino aún de la escuela
siempre andando
perdida entre las faldas de sus hermanas.
Pueblo que cree alegremente que son las mayores
las que tiran de la mano a la pequeña,
siempre en medio de las dos.
Para hacerle caminar, ¡siempre el camino!,
camino escabroso de salvación.

¡Pueblo ciego que aún no ve lo transparente!:

a esta niña esperanzada,
central,
arrastrando a sus hermanas
nada en absoluto sin ella:
apenas dos mujeres ya mayores,
dos mujeres, eso sí, de cierta edad, ajadas, por tanto, por la vida.

¡Que sólo eres tú, mi pequeña, la niña que sabe de amor!


Charles Péguy.