lunes, 18 de mayo de 2009

Falacias lógicas. Dedicado al Jardinero de las Naranjas de la China. Apóstol del Librepensamiento (el de verdad).

(Advertencia preliminar. Cito los nombres extranjeros de memoria. Ruego, disculpen mi ignorancia -una vez más- en estos idiomas que tanto me gustan.)

Esto de ser aprendiz tiene una ventaja enorme, y es que no das nada por supuesto, ni nada por aprendido hasta que lo has estudiado una y otra vez. Hasta que has oído miles de opiniones diversas sobre lo mismo y a lo largo de muchos años. Confieso que es muy divertido. Sobre todo en el campo de las Ciencias Sociales. De todas, la que más me divierte es la Historiografía.

A lo largo de la historia del pensamiento, el hombre se ha retratado a sí mismo a la hora de contar la historia de un mismo hecho (toda historia es contemporánea, Croce). Por ejemplo, la Historia de la Guerra del Peloponeso contada por un historiador del tiempo de Carlyle nos hace un retrato de los grandes personajes que en ella intervinieron (Pericles, Antálcidas...). Damos un salto y llegamos al nacimiento de la gran historigrafía soviética. Aparecen expresiones como proletariado y lucha de clases por todas partes (a pesar de que ya las había acuñado Marx casi cien años antes). La estadística y la llamada cliometría intentan desapasionarse y nos llenan la cabeza de datos y más datos intentando reconstruir (como todos) de la manera más fidedigna lo que se está contando....y después de tanto y tanto investigar, llega la novela histórica y las desbanca a todas.

Siempre he pensado (y confesado) que intento no leer ninguna novela histórica porque, probablemente me engancharía y no leería nada más. El caso es que nuestra mente nos juega muy malas pasadas en numerosas ocasiones, porque, como humanos, tendemos a hacer el ejercicio contrario a la historiografía: trasladar las situaciones del pasado al presente, haciéndonos inconscientemente eco de aquella máxima: la historia es maestra de la vida.
Me he presentado como aprendiz. ¿De qué? Pues de todo. Quizás me enorgullezca más de los títulos que no tenga que de los que tenga. Ello porque si me relaciono con alguien que sea experto en la materia, puedo situarme en la posición del alumno y acribillarlo a preguntas e intentar denunciar sus trucos para llevarnos a su huerto ideológico. Porque, queramos o no, al final los que algo enseñamos, tenemos un huerto. Más variado, más florido, más abierto, con menos espinas...pero un huerto.

Yo he tenido la suerte de estudiar algo de Derecho y de Ciencias Políticas con personas y libros de lo más variopinto. Y he extraído algunas conclusiones (de aprendiz). Si la Ley y el Estado de derecho funcionan, se salvan muchas vidas (dando por supuesto que no existe la pena de muerte). Que los derechos individuales empiezan por el respeto al derecho a la vida. Si esto no es el absoluto, entonces...mal empezamos.

Y llegamos al campo de las falacias lógicas. Si no se sientan unos acuerdos iniciales y con un criterio de verdad más o menos válido...entonces no llegamos a ninguna parte.

Algunos ejemplos. Ningún historiador honrado compararía las causas del final de la dictadura de Franco y la de Salazar. Tampoco entraría a relacionar la Revolución de los claveles con el final del Franquismo. Cierto que ambas eran dictaduras. Cierto que ambas conculcaron los derechos y la vida de miles de personas. Cierto que ambas se instalaron desde la ilegalidad. Pero la idiosincrasia de ambas...es claramente singular. Esto no equivale a decir que no fueron dictaduras, o que fueron dictablandas, ni nada por el estilo. Simplemente es poner las cosas en su sitio.

De la misma manera se compara la represión de movimientos culturales, lenguas minoritarias, religiones...con el Holocausto judío. Y ya estaríamos otra vez con lo mismo. No podemos situar en el mismo plano el bien más elemental del ser humano, la vida, con aquellos aspectos que son un desarrollo de la persona, del ejercicio, es cierto, de sus derechos individuales, pero cuya represión no suponen, como es evidente, la eliminación física de la persona. No justifico con esto que se reprima esto, aquello o lo de más allá (faltaría más), pero me niego con la mayor vehemencia a que se banalice este hecho. No hay parangón con la sistemática y minuciosa persecución y eliminación del pueblo judío que llevaron a cabo los nazis a lo largo de más de doce años. Por eso aparecío el tipo penal de Genocidio y Crímenes contra la Humanidad. Por eso se violó el principio de irretroactividad de las leyes penales. Porque era tan grande lo que se había hecho que no podía quedar indemne. Era el mal absoluto.

Y digo esto -saltando otra vez y sin establecer ningún paralelismo-, porque están surgiendo voces que defienden al dramaturgo Alfonso Sastre, con pretendida honradez y espontáneo (así como legítimo, faltaría más) entusiasmo. Y dicen estas voces (corifeos) que "sus derechos individuales" se conculcan. Ya se avanza que "como hay ex-miembros de ANV" van a ir a por ellos...recordando los procesos penales que existieron en Europa hasta que se abolió la tortura. Vamos, que la analogía existe en el Derecho penal español ¿no? Pues miren ustedes. No. Las leyes protegen a todo el mundo. Las garantías legales que otros eliminan segando vidas, son patrimonio incluso de aquellos que quieren destruir un sitema legal (el español), que los protege. Voy a patinar un poco. Ya Beccaria había hecho una valiente denuncia en su Dei delitti e delle pene, donde dice lo siguiente: el daño de la sociedad es la verdadera medida de los delitos...

Y ahora me pregunto ¿es legítimo establecer una gradación en el daño de una sociedad? ¿Ocupa la vida humana el máximo escalón en esa gradación?

Más adelante sigue diciendo Beccaria: hay delitos que tienden a destruir inmediatamente a la sociedad o a quien la representa; otros perjudican la seguridad privada de un ciudadano en su vida, en sus bienes o en su honor; y los hay también que son acciones contrarias a lo que cada uno está obligado por las leyes a hacer o dejar de hacer, en vistas al bien público. Los primeros, que por ser los más dañosos son los máximos delitos, se llaman de lesa majestad. Sólo la tiranía y la ignorancia, que confunden los vocablos y las ideas más claras, pueden dar este nombre, y por consiguiente la máxima pena, a delitos de diferente naturaleza (...)

Claro, que podemos ignorar todas estas obras. Podemos ignorar a Tucídides, a Aristóteles, A Wittgenstein...a quien ustedes quieran o a quien nos estorbe a nuestros razonamientos, y establecer un Año Cero de nuestra utopía. Yo ya he elegido y estoy releyendo a Becaria, en mi posición de eterno ignorante y militante aprendiz.

jueves, 14 de mayo de 2009

Cataluña y Euskadi, semilla de España


Hace unos años, el gran José Antonio Marina publicó La inteligencia fracasada. En uno de sus capítulos explica cómo personas tan inteligentes como algunos de los presidentes de los EEUU (si se me permite el tópico proyanqui), había cometido fallos de colegial relacionados con la mentira o la lujuria. Una de las ideas más sugerentes del libro era que podías tener una inteligencia acusadísima desde un punto de vista intelectual, y ser un inmaduro a la hora de mostrar humanidad, solidaridad...en definitiva, amor a tus semejantes.



Esto, probablemente, me lo hubiera dicho mi padre o mi abuelo político, Alfredo, que era el sentido común personificado. Pero es que son cosas que hace falta que se digan, porque, aunque evidentes, se olvidan con facilidad. Para muchos, los libros de Marina no aportaban nada nuevo. Para muchos jóvenes como yo, descubrirlos nos aclaró muchas del as cosas que habíamos olvidado de adolescentes, sencillamente porque nos las decían nuestros padres.



Llevo algunos días dándole vueltas a cuestiones como Al pati, parlem catalá...Goodbye Spain, etc, etc. Y varias horas a la pitada de ayer. Llevo así dándole vueltas porque estoy convencido de lo erróneo de esos caminos, pero no quiero entrar en viejos debates de presupuestos, políticas lingüísticas o modelos territoriales. No me interesa si existe o no un nacionalismo español, porque, lo que no quisiera que existiera, de ninguna manera, es cualquier tipo de nacionalismo excluyente. El ejemplo de la despedida de Ibarreche tuvo que ser muy doloroso para miles de vascos que le escuchaban decir (no recuerdo la cita textual): gobierna vd un país abertzale (y en seguida rectificó) mayoritariamente abertzale.



Hoy me he permitido una cierta licencia de violencia verbal con alguien que, veladamente (aunque no por ello menos evidente), ha insultado a un amigo. Según él (o ella) es barriobajero llamar a los políticos "personajes". Estos, nuestros políticos, que no han hecho nada por fomentar la comunión de su pueblo (¿España?) sino más bien lo contrario, abrir la falla, cuanto peor, mejor. Ninguna encuesta llega a 6 en la valoración más alta de nuestros líderes. ¿Qué están haciendo mal? ¿Qué estamos haciendo mal?



Acabo de leer un artículo que cae en mis manos por mail, titulado El Hijo del Hombre. Hacia la plenitud humana, del mismo autor que escribió El affaire Dreyfus en España. Una de los primeros párrafos reza así: si el saber se utiliza para apoyar una ideología cerrada, causa división y cultiva la insinceridad, y si se pone al servicio de ambiciones personales o colectivas, genera elitismo, corporativismo insolidario y discriminación.



Siempre he intentado encontrar una manera de responder a ideologías, que consideraba bastante equivocadas, sin utilizar su lógica excluyente y reivindicativa. Ello porque pensaba que muchos de sus comulgantes eran personas infinitamente más preparadas que yo y, en consecuencia, no es difícil imaginar que pensaran que era yo el que estaba equivocado. Pero, fundamentalmente, porque respeto, admiro y en algunos casos, aprecio sinceramente a muchos de sus comulgantes, por lo que la dificultad es mayor ya que al respeto por la persona, evidente en sí mismo, se une el afecto persona que sientes por alguien cuyas opiniones, cuya ideología, consideras radicalmente equivocada.



Por otro lado, y ya entrando en materia, tampoco acepto como argumento, la exclusión o descalificación de lenguas tan sugerentes como el vascuence o tan ricas como el catalán o el gallego; como tampoco creo que sea argumento que una lengua sea un factor de militancia (este es uno de los argumentos preferidos de ERC). No olvidemos que el castellano es el latín vulgarizado por los vascos allá por el siglo IX, y que las primera producciones literarias aparecían en gallego. No olvidemos que el Livre dels feyts, de Jaume I el Conqueridó es una fuente capital de la Historia de España. Y no olvidemos que muchos vascos contribuyeron a la conquista de América y de las Filipinas, a mayor gloria del rey de España o de la monarquía hispana (como prefiramos).



Al margen de estas disquisiciones para unos violetas imperiales, para otros simples hechos históricos, para unos pocos, antecedentes del totalitarismo. Al margen de esto, digo, hechos como los sucesivos enfrentamientos gestuales o dialécticos que, en los últimos años han tenido lugar (y que se resumía en la frase de Pujol A España no la ha gustado Cataluña, pero a Cataluña tampoco le ha gustado España, o algo así), han sembrado una división tremendamente artificial, pero también tremendamente efectiva entre las personas que formamos parte del Estado español para algunos, España para muchos otros, los números son los números (Espagne, Spain, Spanien para algunos otros millones).



Y esto es lo realmente absurdo, que nos hayamos perdido en el bosque gracias a los árboles. Ahora mismo, en el precioso pueblo de Alp, hay gente hablando su idioma sin declararse por ello militantes de nada ni excluyéndose de nada. Ahora mismo, muchos aficinados del Athletic cantan su himno sin acordarse del himno de España, bueno, es que yo tampoco me acuerdo, y mucho menos si tengo que cantarlo con el du-du-uá. ¿Por qué los gestos vencen a las personas? ¿Por qué situamos a las ideologías por encima de las personas? ¿Por qué se dedica tanto dinero a publicar libros donde se repite hasta la saciedad estado español, y sólo se emplee el término España para reseñar dolorosos episodios del pasado como la ejecución de Ferrer i Guardia? Tantos porqués, de uno y otro lado...



Creo firmemente que tenemos que hacer un ejercicio de pensamiento. Creo firmemente que ese pensamiento ha de centrarse en las personas y que ha de olvidar las ideologías. Creo firmemente que las personas han de comunicarse en la lengua que les dé la real gana, porque la pretensión viene con el verbo: comunicarse. Y creo firmemente que deberían guardarse todas las navajas en el cajón de nunca-más-lo-abrirás.

Cuando una ideología prescinde del otro, para aupar a los suyos, o a aquellos que considera los suyos. Cuando el esencialismo sustituye a la persona. Cuando se prescinde del amor a los demás. Vamos mal. Vamos muy mal.

domingo, 10 de mayo de 2009

¿Hay vida más allá...?



Acabo de ver el final de un episodio de Redes. Debo de haber tenido una experiencia extraterrestre, porque lo están poniendo a las nueve de la noche. Será para que no veamos el telediario...Terminaba el gran Punset, con una referencia a la inmensidad del océano cósmico.

Como si de un relámpago se tratara, me han venido a la cabeza aquellos viernes por la tarde con mis padres viendo Cosmos, del poeta Carl Sagan. En la Orilla del Océano cósmico, se titulaba el primer capítulo de la serie. Un niño de trece años que descubre el Año-luz, cree haber descubierto todos los secretos del universo. No digamos después de ver Cosmos o leer el libro (cuesta elegir, porque la ambientación musical de la serie es inenarrable!!). De todos los capítulos, hay una frase en el número tres, me parece, que cuenta las andanzas de Kepler en la Europa sacudida por la intolerancia religiosa. La frase rezaba (nunca mejor dicho): Dios es la geometría. Me llamaba la atención este valiente aserto en pro de lo absoluto...que años después Huyghens echaría abajo con aquello de mi patria es el mundo, la ciencia mi religión.

Pero sin lugar a dudas, la idea más fascinante que Carl Sagan repetía con la pasión intuitiva del científico es que hay vida en otros mundos. Con otra frase, la de la astrobióloga Giovanna Tinetti, se cerraba el capítulo de Redes. Hay vida, en su forma más simple, en otros mundos.

Si hay algo que me ha fascinado tanto como el hecho de que haya vida en otros mundos, es nuestro empeño o nuestra seguridad en que la hay. El empeño de no estar solos. Un argumento altamente optimista que echa por tierra aquello de que no hay nada después. Para empezar, si la energía no se crea ni se destruye, cuando morimos, vovemos al universo...de manera que, en cierto modo, pasamos a esa vida en forma simple que postula la científica.

Tranquilos, era esta una licencia de las muchas que se toman los charlatanes. Pero ¿no les parece ilógico que el ateísmo asevere que no hay nada después, con más fe que el carbonero...y que algunos científicos expresen que sea altamente probable que hay vida en otras galaxias?

Más aún (y me remito a las entradas que mi querido amigo Rogelio ha propuesto sobre ello)...qué hay de las hipótesis sobre la existencia de una mano detrás del universo...de una intención, de un fin? http://naranjasdelaschinas.blogspot.com/2009/03/que-piensan-los-fisicos-del-sentido-del.html
http://naranjasdelaschinas.blogspot.com/2009/03/que-piensan-los-fisicos-del-sentido-del_17.html

Estos últimos meses asistimos a una nueva Inquisición, esta vez sobre la Iglesia y sus ministros. Lógica respuesta histórica de los cientos de resentidos contra el poder temporal de la Iglesia, pero ¿no deberíamos abrir un poco nuestra mente ante el hecho religioso?

Permítanme terminar con dos libros sobre ciencia y religión. Los científicos y Dios, de Antonio Fernández-Rañada (1994) y el Gen de Dios, de Dean Hamer (2006). Peronalmente me decanto por el primero de ellos, más expositivo y clarificador...aunque el de Dean Hamer...bueno, si lo han leído ya me contarán.

viernes, 24 de abril de 2009

El patio de delante...y el de atrás (pequeño batiburrillo sobre el mundo...el diablo y la carne lo dejamos para otro día).


Mi querida profesora de Mundo contemporáneo era (y es) marxista militante...y sobre todo feminista. A pesar de su militancia, me enseñó a contrastar las fuentes y los discursos historiográficos. Sé que no le gustó demasiado la posición ideológica en mi trabajo sobre el Sureste asiático, pero lo respetó, a sabiendas de lo muchísimo que yo la respetaba (y la respeto).

En una ocasión, hablábamos de las dictaduras iberoamericanas a propósito de un excelente y exhaustivo libro de Jorge Castañeda, que no dejaré de recomendar aunque ya tenga algunos años (La utopía desarmada). En mi ímpetu estudiantil, le dije que menuda sarta de h... de p... había entre los ejércitos de ciertos países, a lo que ella respondió con otra frase de cierto político: sí, pero son nuestros h... de p...


Si ya de por sí la historia de los conflictos posteriores a la Segunda Guerra Mundial me parecía dífícil de digerir y de explicar, después de aquello, mis dudas aumentaron exponencialmente. Y es que, como regla general, da igual que tomemos partido, porque ya estamos alineados.

No quiero con esto dar muestras de ese cinismo excéptico que uso cuando no tengo ganas de discutir. Lo que quiero decir es que, en determinados momentos de la historia, los héroes y los villanos son muy difíciles de identificar...y de juzgar.


En los años cincuenta, una de las primeras intervenciones estadounidenses en Centroamérica tuvo lugar en defensa de los intereses de la United Fruits. En aquella ocasión se hizo uso de las llamadas operaciones encubiertas (juegos de niños en comparación con lo que ahora se ve por ahí), orquestadas, nada menos, que por el entonces presidente de los EEUU, D. Eisenhower!, (al que la CIA informaba de todo) que, durante aquellos días...se encontraba de pesca. Eisenhower había sido el salvador de Europa...occidental. Tuvo que pactar con Stalin la división de Europa, y ahora aplicaba esta expeditiva profilaxis sobre lo que desde hacía tiempo se consideraba "el patio de atrás" ¿qué juicio histórico hay que aplicarle a IKE?


Años después, tras el desastre de Dien Bien Phu (Indochina francesa), EEUU comenzó a enviar consejeros militares a un lugar que Francia había abandonado a lo que, por entonces se conocía como comunismo. Kennedy fue uno de los presidentes que más contribuyó al aumento de tropas en lo que ya era Vietnam...y fue Nixon, sí, sí, el mentiroso, el que comenzó la retirada de las tropas (si bien Camboya fue uno de los más sonados errores de su brillante Kissinger) y el que normalizó las tensas relaciones con una Francia que había abandonado la OTAN y con China, sí, sí, la China comunista de Mao.


En África, ya en los noventa, la enésima guerra entre Etiopía y Eritrea era cubierta por el gran Pérez Reverte, que nos contaba cómo la aviación castrista (sí, sí, de Cuba) masacraba a los eritreos. Décadas antes, el maoísmo hacía estragos en Angola y mucho antes en Mozambique. Algo más al norte, Israel intentaba hacerse un hueco en una zona estratégica que Francia y el Reino Unido habían, sencillamente, abandonado a su suerte. ¿Quién ocupó ese vacío? Pues paulatinamente, Estados Unidos, con su cada vez mayor y decisivo apoyo a Israel, y Siria, decididamente apoyada por la entonces URSS, que tampoco impidió coquetear con ella a Nasser.


Lo que más me llama la atención es que el período que conocemos como Coexistencia Pacífica, aquel en que aparecían los amistosos gestos entre Jruschev y Kennedy, son los años del Muro de Berlín (podríamos afirmar que Willy Brandt salvó al Berlín occidental de la indiferencia de muchos), de la Primavera de Praga...


Y llegamos a los ochenta. En España, ya estamos en democracia. Y el primer -y necesario- gobierno socialista, va y nos mete en la OTAN. La pregunta que yo, adolescente, me hacía entonces es, ¿con quién nos vamos a alinear, con los no Alineados (recua de dictaduras y cleptocracias)? Los ochenta fueron años bastante duros. Sobre todo para los países centro y suramericanos. Por otro lado, muy poca gente sabe de la presencia de exiliados nazis en el cono sur de América desde los años cincuenta. Gentes que pasaron a ser asesores de cuadros del ejército y la policía (algunos de los cuales se identificaban en tre la Triple A). Estaban también las matanzas de campesinos en El Salvador, Colombia, y un largo y doloroso etcétera.


Cae el Muro de Berlín, y creyendo que se había llegado al final de la Historia, se desata una euforia bastante efímera porque afloró el perenne avispero de los Balcanes. Una inoperante UE, y una no menos inoperante ONU, permitió un genocidio en toda regla. Hay una serie de documentales de la BBC realmente estremecedora: La muerte de Yugoslavia, altamente recomendable. En uno de los capítulos, un piloto de la OTAN que realiza un vuelo disuasorio avisa del enésimo bombardeo sobre Sarajevo. Pide permiso para disparar. Ningún mando se hace responsable de firmar la orden. Ningún responsable político de la ONU se hace responsable...el piloto regresa. Sarajevo siguen soportando el bombardeo. Hasta que llega Clinton y sus neoconservadores (sí, sí, muchos ex asesores de Reagan) y decide bombardear Belgrado. El resto ya lo conocemos.


Aquí en España, el antiamericanismo, que arranca, nada menos, de la Guerra de Cuba, sigue insistiendo en que EEUU es el responsable de todos los males que aquejan a este mundo. Por eso se celebra con tanta algarabía la llegada de líderes como Chávez o Evo Morales (Lula ya resulta demasiado moderado). Cuántas fiestas pro Cuba recuerda uno cuando ve que un cirujano de aquella isla tan bella no tiene ni para comprarse otro par de zapatos. Lo sangrante no es que todos tengamos un par de zapatos, lo realmente nauseabundo es que nos lo digan personas que se pasean en Mercedes. Por fin Obama ha tenido un gesto con Cuba. No íbamos por buen camino con el embargo. No íbamos por buen camino enemistándonos con Fidel. Cuando el Papa y el Rey (dos viejos zorros) hablaban con Fidel, ¿cómo íbamos los roedores a enemistarnos con otro viejo zorro? Los gestos de Obama, mi admirado Barak Obama, de la cumbre de las Américas han estado muy medidos. También habían los demás "a ver qué pasaba". Sin embargo, el presidente de EEUU juega con desventaja. Algunos de los vecinos del que, ya no, es su patio de atrás, gozan de una delirante incontinencia verbal, que los convierte en peligrosos. Este privilegio no puede ser usado por el líder del mundo libre (sí, nosotros). Hemos movido los peones del tablero, pero las piezas de peso no se han movido aún.


En los noventa, otra vez hacia atrás, una guerra civil en Asia central que se liberaba de la tutela soviético-rusa. Otra guerra civil en el Cáucaso. La independencia de las repúblicas bálticas, conseguida a base de formar cadenas humanas y hacer guardia con escopetas de caza en el Parlamento. Bush padre ordenaba atacar Iraq, con permiso de la ONU y apoyo de la OTAN. Clinton, volvió a bombardear (entre tanto Sadam había gaseado a la población del norte)...


Todo esto, para llegar al once de septiempre de 2001. Dejando Córdoba, nos enteramos de que "una avioneta ha chocado contra un edificio en Nueva York"...qué distinto fue lo que supimos después. Así, hasta la foto de las Azores.

Después de seis años, sigue sorprendiéndome la seguridad con que muchas personas afirman que hay que llevar al TPI a los tres mandatarios. La vehemencia de sus argumentos. Lo tajante de sus afirmaciones, y, en cierto modo, el maniqueísmo del que hacen gala: las armas de destrucción masiva no existían (hecho cierto y comprobado); se mintió a la opinión pública (hecho cierto y comprobado), no hubo resolución de la ONU, del Consejo de Seguridad integrado por Francia, China, Rusia y dos de los de la foto (hecho cierto y comprobado); no había, por tanto casus belli, ni cierto, ni mucho menos comprobado. En los años que nos ocupan, gran parte de la población de Corea del Norte murió de hambre. En los años que nos ocupan, los conflictos de la Cuenca del Congo no se podían dar, ni muchísimo menos, por finalizados. En los años que nos ocupan, nadie se manifestó contra esto.


A mí me da igual que se abran causas contra este o contra aquel, estuviera o no en la foto. Como seguidor de santo Tomás Moro, la justicia es la misma para todos los hombres, sea el rey de Inglaterra o el barquero que intentó sobornarme. Desde el Papa, hasta el último lirón (es decir, yo mismo). Lo que no me da igual es que exista un doble rasero en función de los anhelos, las apetencias y las fobias de este o aquel sector de opinión. Una brújula que sólo señala donde a nosotros nos interesa, tiene el imán trucado.


jueves, 23 de abril de 2009

Antonio Pérez...y el cine



Fascinante personaje cuyas Relaciones y cartas editó hace muchos años Alfredo Alvar Ezquerra. Este es el típico libro que lees (más bien consultas) durante la carrera y que con el paso del tiempo redescubres y tras leerlo te das cuenta de que entonces no sabías nada y ahora sabes menos. Por tanto, les aseguro que dentro de otros diez años volveré a leer todo el pack Pérez, entre los que ya se incluye la biografía de Ana Mendoza que publica mi admirado Fernández Álvarez.





De todos modos, a la vista de los hechos que más o menos, el juicio de la historia nos lega, podemos leer entre líneas y darnos cuenta de cuán vil es la inteligencia puesta al servicio del maquiavelismo disfrazado de ética que fue la actuación de Antonio Pérez, y que hoy, si no fuera porque te llamaría de todo, podríamos calificar de traición.





Sigo pensando que la biografía de Marañón es imprescindible. Permítaseme hacer un inciso sobre este santón de las letras españolas, puesto que es bastante llamativo que escribiera, entre otras, una biografía de Antonio Pérez y otra de Tiberio, emperador este último que ocupa los primeros capítulos de las Historias de Tácito, uno de los autores más leídos por los llamados tacitistas de aquella época que fue la Monarquía hispánica de Felipe II hasta Felipe IV.





El tacitismo, corriente de pensamiento o simplemente toma de posición de aquellos que rechazaban a Maquiavelo por despojar de toda ética a la política ha recibido pocos estudios. Allá por los años cincuenta empezaron a aparecer recopilaciones de escritores como Álamos de Barrientos. Elliott, en su biografía del conde-duque de Olivares se refiere a la escasez de estudios sobre este tema. Beatriz Antón sí que estudió el proceso de recepción del tacitismo en España.





Este amplio paréntesis viene por lo siguiente. Cuando uno lee el vastísimo acervo cultural de este secretario de Felipe II, la biblioteca que informaba sus citas y su pensamiento, le viene una cosa a la cabeza: tanta inteligencia y cultura al servicio de la traición.





Sobre la trayectoria y los sucesos más controvertidos de su labor me remito a aquella excelente serie de programas con posterior debate que dedicó José Luis Balbín al centenario de Felipe II. En concreto, si pueden rescatar el debate del capítulo dedicado al asesinato de Escobedo, es altamente recomendable por la altura de los contertulios (uno piensa que todavía en aquellos años ponían eso en TVE y cree que está en Marte...).





Pero desde luego, la labor más perdurable de Antonio Pérez (que dedica sus Relaciones... a Enrique IV de Francia) es su contribución a la llamada Leyenda Negra, que ya los españoles de los siglos posteriores nos encargamos de sostenella e non enmendalla...





Llama la atención la habilidad, por ejemplo, con que Antonio Pérez hace que a lo largo de los testimonios, cartas, etc, etc, etc, aparece completamente ajeno al caso Escobedo y hace recaer, de manera "admirablemente" sutil, toda la responsabilidad sobre el monarca...que para colmo, ordenó ejecutar a su propio hijo (el de arriba)...





Y, cambiando no del todo, de tema, he aquí que estrenan la segunda temporada de Los Tudor, o de cómo el rey Enrique VIII daba rienda suelta a su apetito sexual (bueno, también es una interesante visión de la Inglaterra Tudor, no lo niego). Una mancha de sangre y grasa, llamó Dickens al monarca inglés. Pero llama poderosamente la atención un hecho que pongo en comparación con la impostura actual de los españoles: los ingleses no trasladan la visión de su historia al acervo ideológico actual, a sus tópicos historiográficos, si queremos, a la imaginación popular...





No ocurre lo mismo con la leyenda negra, que cada vez se reedita con más fuerza, si cabe, y mayor esperpento. Vean si nó la película Elisabeth, los años dorados. De nuevo la España de Felipe II es la España negra representada por un monarca vestido de negro, casi desequilibrado por su beatería y su colección de reliquias...una especie de Darth Vader sin posibilidad de redención. Por contra, la reina Isabel Tudor ha recibido un tratamiento cinematográfico muy en conexión con el planteamiento casi religioso (eliminen el casi) que le hacía aparecer durante su reinado como la sustituta de la Virgen María en una Inglaterra ya anglicana. De una manera, quizás (seguro) inconsciente, el cine ha ido recogiendo esta visión en las numerosas películas que han aparecido sobre esta extraordinaria monarca.





Pero lo que, sin lugar a dudas, constituye una lección de cómo se contempla la Historia de tu país, fue la serie Royal Heritage, que cuenta con unos treinta años pero que no ha tenido parangón (al menos en lo que yo conozca, que tampoco es mucho). Donde de una manera desapasionada por el tópico de la prensa rosa, pero apasionada por la historia de cada reinado, se nos cuenta la historia de los palacios y obras de arte de la monarquía inglesa. Para mí, lo verdaderamente admirable es cómo se contempla todo como parte de un Patrimonio, sin pretender establecer relaciones con el presente (bueno, alguien podría pensar que sí es una manera de legitimar a la actual monarca, a mí me da un poco igual...), sin volver a lo mismo de siempre: Felipe II, la Inquisición, el Péndulo de la muerte de Roger Corman, la Iglesia (católica), la Inquisición, la guerra civil ... Franco.

No pretendo hace aquí una hagiografía de Felipe II. Sí quiero llamar la atención sobre el hecho de que cuando oímos hablar de Enrique VIII y vemos Un hombre para la eternidad o la última serie de los Tudor, no apelamos a los mismos sentimientos de rechazo que surgen cuando oímos hablar de determinados personajes o instituciones de la historia de ¿España? (cuando yo estudié, España no existía). Ha habido una didáctica del rechazo fruto de los traumas de algunos que aún se vengan de aquel verdugo que les hacía aprenderse los reyes godos (en bloque) o las hazañas del Cid...todo en el mismo librito que finalizada con el Alzamiento y las fotos de Franco y José Antonio (en mi libro de párvulos aparecían, pero yo me libré de cantar el cara al sol, algún privilegio había de tener siendo el hijo del dire...).

Pero déjenme terminar diciendo que el estudio de esta época es, sencillamente, fascinante. La universidad de la Rioja, por ejemplo, recoge un interesante libro sobre el estudio de la corte de Felipe II a partir, precisamente de las Relaciones (http://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=2315709). Si rasreamos la red, hay páginas interesantes como esta http://www.aache.com/alcarrians/eboli.htm. Sin olvidar una mención a los hispanistas, aquellos historiadores que, como aquí no era políticamente correcto, se dedicaron a escribir sobre Juan de Austria, el ejército de Flandes (Geoffrey, eres el mejor) o el conde-duque de Olivares (http://www.elmundo.es/1998/03/26/cultura/26N0108.html). Lean y piensen lo que quieran (faltaría más), pero no asocien a nuestro gran Felipe (con permiso del actual...) con el personaje de El péndulo de la muerte (Roger Corman).

martes, 21 de abril de 2009

Persona (y 2)



El grandísimo músico Jordi Savall ha roto una lanza en favor del reconocimiento de las lenguas cooficiales por parte de la UE. Lo ha hecho esgrimiendo un argumento, según mi corto entender, casi irrebatible: el respeto a la persona.





De esta noticia se hacía eco uno de los periódicos más respetados por este que suscribe (y que escribe), La Vanguardia. Aquí os dejo el enlace http://www.lavanguardia.es/cultura/noticias/20090420/53686618867/jordi-savall-defiende-el-reconocimiento-de-las-lenguas-cooficiales-en-la-ue-por-respeto.html.





A mí, que me encanta cargar contra todas las opiniones (incluyendo las mías) porque creo firmemente que lo verdaderamente respetable es la persona, me ha parecido que el leitmotivo del respeto a la persona es un buén punto de encuentro para todo lo que quiero contarles.





Justo el día antes de que el mandatario iraní cargara con sus artilleros contra Israel, estuve viendo la emotiva Lista de Schindler. Hay una imagen que nunca dejará de sobrecogerme: cuando sistemáticamente, abren las maletas de los judíos, sistemáticamente clasifican sus objetos, y sistemáticamente, amontonan las fotos que iban encontrando encima de una mesa. Ello porque a esos judíos, sistemáticamente, los iban a exterminar según un esquema trazado años antes (de una manera sistemáticamente minuciosa). Por eso, cuando se comparan las violaciones de los derechos humanos que comete Israel con el holocausto, sinceramente y con todo mi respeto hacia las víctimas palestinas, me parece, como mínimo, una falta de respeto. Aquí os dejo otro enlace del artículo que más me ha gustado porque llama a las cosas por su nombre http://www.abc.es/20090421/opinion-firmas/gentuza-ginebra-20090421.html.





Hoy o ayer, el ex presidente del Tribunal Constitucional ha dicho que el matrimonio homosexual es una monstruosidad jurídica, es otro mundo en el que no le gusta vivir (este es un burdo resumen hecho por mí). Probablemente tiene razón desde el punto de vista jurídico, porque los fundamentos del texto legal huelen un poco a cosa-política-hecha-con-prisas y el articulado parchea algunos párrafos del Código civil, etc, etc, etc. Pero es una falta de respeto. Defiendo el derecho a la opinión y a la crítica del ex presidente del Constitucional, con la misma fuerza con la que defiendo el respeto a una opción jurídica (que no de derecho canónico, sobran las explicaciones) sobre el establecimiento de un contrato matrimonial entre personas del mismo sexo. Eso, en esencia, es el respeto a la persona, a-la-per-so-na.





Volviendo a mi admirado Jordi Savall. Hace asímismo una encomiable argumentación hablando de otras lenguas que son inestimable patrimonio de Europa como el occitano (Li contes del Graal). Pero, si se me permite el matiz. Opino también que, en el estado actual de cosas, la fuerza del reconocimiento que puede alcanzar una lengua está en el peso político de sus hablantes. Así de claro. Dicho de otro modo, no hay un partido nacionalista occitano, a pesar de que la historia permitiría una argumentación bastante evidente y, si cabe, con el mismo peso que aquí en España, ni una presión, similar por ejemplo, en el país vasco-francés a la hora de ejercer el derecho a utilizar el euskera en lugar del francés (sí, sí, ya seeeé que las diferencias son bastante evidentes). Habla Savall del ejemplo del lituano, con tan solo un par de millones de hablantes, pero tras el cual hay un territorio y un estado...hombrem, aquí ya flaquea un poquito el argumento. En primer lugar porque si tiramos del hilo de la historia, podemos encontrarnos alguna sorpresa. En segundo lugar porque la raíz clásica del estado (lengua, población y territorio) ha dejado de servir al nacionalismo, que ahora habla de voluntad (y eso sí que es infalible). En tercer lugar, porque tras el pueblo lituano hay una historia de reivindicación tan fuerte o más que la de Cataluña (esto levanta ampollas, lo sé, pero, como una opinión más, es perfectamente NO RESPETABLE).





El argumento de Savall goza, no obstante, de gran peso, pero ¿responde a la realidad o a lo que debería ser? Desde luego, ese mismo argumento podría ser esgrimido por muchos padres que desearían que sus hijos estudiasen en castellano en colegios públicos y con itinerarios de igual calidad que los del idioma......valenciano (¿a que creían que iba a decir catalán o mallorquín?, queda pues demostrado que es una cuestión política, amigos, política, eso en lo en el fondo todos pensamos, independientemente de los argumentos filantrópicos, no faltos de verdad).





Mi opinión no es demasiado optimista, porque veo cómo una conquista política, el respeto a la persona, a su esencia y, por tanto las categorías que se derivan de la misma (la vida, la educación, la orientación sexual, la lengua en la que se expresa) son moneda de cambio para los políticos, que ven en ello un potencial maleable en función de las circunstancias y de la habilidad para manejarlas (manipularlas, para dejarnos de eufemismos). Es de tontos poner en el mismo plano de hablantes el catalán y el occitano, obviamente, pero cuando se habla de conservar el patrimonio y del respeto a la persona y su patrimonio...ahí ya entramos en otro tipo de razonamiento. Una cosa es que el político y el legislador sean sensibles a la realidad social del momento, y otra cosa es echar mano del historiador o del legislador de guardia para cumplir el programa electoral (¿pero no se hacían para no cumplirlos?), y, una vez más, la legislación educativa es buen ejemplo de ello. Hace tiempo que debiera haberse legislado sobre el matrimonio homosexual, pero se hizo de ello una cuestión política. Hace tiempo que la cuestión lingüística debiera haberse resuelto en España, pero andamos aún a vueltas con el caciquismo (The Economist)...y hace tiempo que la negación del Holocausto debiera ser perseguida por la Corte Penal Internacional!! Frailuco dixit (sin Pixie).

viernes, 17 de abril de 2009

¿Por qué?



Esta mañana ha sido una mañana muy desagradable. Cuando he llegado al trabajo he visto que todos los planes que tenía se me han vuelto "patas arriba". El horario cambiado, las tareas cambiadas...en fin, todo sea porque mis alumnos tenían una serie de actividades con la ONCE y que es muy importante PONERSE EN LUGAR DEL OTRO.





La sorpresa desagradable no ha sido esa, sino la lectura de la entrada de mi querida blog Naranjas de la China titulada "Matonismo en estado puro". Mi primera reacción ha sido publicar un comentario en clave pseudoirónica porque era tal la rabia que no quería llenar la ventana de exabruptos...





También me he acordado de la anécdota que me contaba un maestro que trabajó en un pueblo alavés durante treinta años. Me contaba cómo los mozos de los pueblos arrojaban "a leches" a estos matones fuera de su término (lo malo es que seguían con las castañuelas en otra parte)...y así hasta el comentario de hoy (junto con los millones que le han precedido y que ha padecido la mayoría de la población de aquellas tierras del norte, tan bellas, tan evocadoras...tan desgraciadas).





Esta tarde he visto por fin el comentario (ya borrado en la blog donde se publicó), la honrosa, emocionante y valiente adhesión de los blogeros, y la disculpa del miserable. Ya no había ni ironía ni sarcasmo. Sí una profunda tristeza...un recuerdo a tantas y tantas personas que tienen que padecer esta lacra,...





... y una mirada que resumía la actitud del partido al que dice pertenecer el sujeto.





Recuerdo una pregunta que le hicieron a la portavoz del PNV, algo así como "qué va a pasar si el PNV pierde las elecciones o algo así". La mirada de esta krankenschwester von Lebensborn, era, no de perplejidad, no de sorpresa...parecía que sus ojos decían "es más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja a que ocurra lo que usted está diciendo".





En la poca historia política de este país tan desgraciado que es España, no he visto nada igual. Ni siquiera en el archivo fotográfico que todos recordamos de cuando murió Franco (aquellos aspavientos ante el apocalipsis). Tampoco en el exterior hay parangón. Nunca he visto tanto odio concentrado. Es terrible, es muy triste observar una locura colectiva que lleva a tal mesianismo, que lleva a excluir a tu vecino porque no participa de tu visión divina.

No tengo ni siquiera energías para dedicar más pensamientos a esto. Ni ganas de escribir.