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miércoles, 28 de octubre de 2009
Un grito, un cuadro sublime...y una dedicatoria
Después de días y días sin saber qué decir por no utilizar insultos, exabrutos...y manifestar un hartazgo soberano, he decidido lanzar un manifiesto que podríamos comparar a los golpes de los enanos de la cueva de Alberich...si no fuera por lo sublime que aquí se va a citar...
¿Por qué nos escandalizamos de corrupción en la política si uno que dice que juega al fútbol le hace un corte de manga a toda una grada como guinda...de una forma de ser?
¿Quién está libre de pecado?
Pero no son estas mundanas banalidades (no es una redundancia sino un recurso literario...bueno, al menos me lo creo yo...) las que me apartan de unos días de exilio forzoso por exceso de trabajo y tareas domésticas...(sí, sí, como lo oyen).
En realidad, venía a hablarles de la inteligencia. Y es que da gusto encontrarse en estos tiempos que corren, con personas inteligentes, aunque no sepas si piensas o no como ellas. Aquí en la red me he hecho seguidor de muchas de esas personas. Yo no me considero muy listo (de verdad), pero tengo una rara habilidad: reconozco a los tontos (será porque como yo soy algo de eso, me veo retratado...o no). En fin, queridos habitantes esporádicos de la blogosfera. Aquí tenéis este retrato del Tiziano, porque, como le dije a mis opositores el otro día, después de Goya no hay nada más. Como es una opinión, exijo que no esteis de acuerdo. Para mí, estos genios del siglo XVI como Tiziano, llegaron en la búsqueda del color adonde no llegará nadie ... Sé que hay miles de biografías de Picasso y miles de estudios sobre su genialidad y la serie de las Meninas, etc. Bueno, sin ir más lejos, me encanta Matisse, me enloquece Kandinsky, y un largo etcétera, pero estamos hablando de genios que están muy arriba. Por utilizar un ejemplo muy muy muy manido: Mozart, es la música. Hoy casi nadie dice las cosas como son. No hace falta mostrar un tono insultante ni imperativo. Tampoco hay que discriminar. No pasa nada por establecer un segundo plano en la jerarquía de los genios. No hace falta pontificar ni menospreciar. Pero no está de más aquello de un canon, como hizo Harold Bloom hace años...
También ocurre con las personas. A veces, inesperadamente, encuentras personas inteligentes en puestos de responsabilidad, y eso, señoras (y señores), tranquiliza mucho. No estoy hablando de master en el MIT o en Harvard...y da igual que se esté de acuerdo o no. La valía de la persona está ahí. En fin, toda esta retahíla está dedicada a mi jefe de estudios, que pringa más que cualquier autónomo siendo funcionario... y sin necesidad, pero que nos facilita mucho el trabajo, porque puedes hablar sin medir las palabras, sin miedo a salirte del guión que muchos jefes preestablecen porque son hipercuadriculados (hiperidiotas, diría yo). Y como es el primero que me encuentro (después de mi querido compañero Paco), desde mi yunque de la cueva de Alberico, desde mi ínfima posición de tutor de una clase...de película, quiero dedicarle esta entrada....que se resumiría en el refrán: las cosas claras...y el chocolate...como el del cuadro de Tiziano!!
Etiquetas:
Tiziano
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