jueves, 10 de enero de 2013

El Winterreise de Franz Schubert

Son muchos los recuerdos que me vienen a la cabeza con este disco de Schubert. El lied es música que se escucha en esas horas cercanas al crepúsculo, en el silencio de una habitación en la que sólo se oía la caída de la aguja sobre el disco y las notas que salían de los altavoces.
Mi admirado Alex de la Iglesia, decía en una entrevista hará unos meses que los domingos por la tarde vienen los momentos en que nos encontramos solos con nosotros mismos y (no estoy citando textualmente) nos da un cierto pavor. Algo así ocurre cuando escuchamos algunos lieder de Schubert. Esa belleza crepuscular que tanto explotó el Romanticismo ha de ser compensada con un viaje de nuestra mente a aquellas tardes en que veíamos atardecer en el silencio de la montaña. Mi querido padre decía que era cuado los pájaros dejaban de cantar, cuando todo el campo estaba acompañando a un sol que se ocultaba tras las montañas dejando un leve colorido entre rojizo y amarillento, cuando sentías la plenitud. Plenitud frente a melancolía crepuscular. No lo olvidéis cuando escuchéis estos lieder. Siempre sale el sol después de la ventisca y el temporal de nieve.
 
 

jueves, 12 de julio de 2012

El affayre Dreyfus...y los poetas. Crítica de Pedro Provencio


De nuevo os traía el libro de Jareño sobre el Affayre Dreyfus (en estos tiempos nuestros en que estamos todos tan indignados con todo). He aquí que acabo de recibir una suncinta y precisa crítica que, en su momento, escribió el poeta murciano Pedro Provencio. Os la reproduzco a continuación.
He aquí uno de esos infrecuentes libros de investigación en los que se dan la mano el rigor profesional, el apasionamiento del tema y la oportunidad de su publicación.
Jesús Jareño, galicista especializado en Charles Péguy y su época, ha tenido el acierto de aplicar su profundo conocimiento de Francia a la repercusión que en España tuvo uno de los escándalos más estrepitosos de la historia del país vecino: la detención y el juicio del capitán Dreyfus, su condena, y las incesantes polémicas y revisiones que llevaron al esclarecimiento de lo que no había sido más que una de tantas fechorías antisemitas. Los instigadores y autores de las falsificaciones que llevaron a Dreyfus hasta las peores humillaciones que puede sufrir un militar               -degradación  y calificación de traidor a la patria, además de la prisión- fueron altos cargos militares. La infalibilidad del ejército -mayor o menor según el grado- ha sido casi dogma de fe en este militarizado mundo. Ha sido y es.
Jareño hace una selección amplia y cuidadosa de artículos aparecidos en la prensa española de aquellos años, que se hacían eco del caso Dreyfus y opinaban sobre el papel del ejército en la sociedad con una libertad de apreciación que ya la quisieran muchos editorialistas de hoy. El artículo de Unamuno seleccionado, “La Patria y el Ejército”, publicado en 1906, es especialmente destacable por aquella santísima desfachatez que hacía del rector de Salamanca un ejemplo de heroísmo bien entendido.
Bueno, algunos párrafos del artículo de Unamuno dicen cosas como que "el patriotismo español debe ser común a los españoles todos, algo de que ellos participen y cuya recta interpretación no puede ser monopolio de una clase o de un cuerpo" (refiriéndose al ejército). La referencia es de 1906...lástima que treinta años después no se recordaran sus palabras...pero bueno.

viernes, 1 de junio de 2012

Mozart Sinfonía nº 29, Karl Bohm. Si no sabéis orar...escuchad a Mozart!



A diferencia de muchas sinfonías donde la melodía inicial (el tema principal del movimiento, más bien) es, eso, una sublime melodía, aquí es, simplemente unos intervalos de la cuerda, que van desarrollándose. Esta sencillez es una de las cosas que hacen que la música de Mozart sea tan humana y tan divina a la vez.

Uno de mis hermanos recibió por Reyes esta versión de Karl Böhm que llevaba también la sinfonía nº 35 y la Música Funeral Masónica, probablemente en consonancia con las frases del oboe del primer movimiento, pues el inicio de esta pieza, sobrecogedor, lo lleva el oboe.

El principio del segundo movimiento es, como muchos de Mozart, un monumento a la serenidad majestuosa, pero no por ello menos humana. Aquí hay una frase que repite el oboe después de la cuerta que es, sencillamente, sublime.




El tercer movimiento tiene un tema de danza de una elegancia y bellezas...oídlo. La cuerda lleva la voz cantante, las maderas (cosa que luego haría Beethoven de forma increíblemente sobrecogedora, al adagietto remitámonos) llevan la armonía. El tema B, con esa nota mantenida de la trompa y los elegantes (otra vez) violas.



Sin comentarios para el cuarto movimiento. Otra vez esas notas de la trompa. Lo sencillo hecho sublime. ¿Cuánto se emocionaría Haydn?

Cuando las nubes crepusculares se acercan a nuestra mente, es bueno viajar con toda premura a la música de Mozart (si somos incapaces de orar como los sabios zen o los místicos españoles...o como budistas o frailes). Hemos de reparar en su sencillez celestial, para reconocernos, como hombres que somos, en ella. Insignificantemente humanos, y nada menos que personas. Ello si no nos bastan los Evangelios...

jueves, 24 de mayo de 2012

Dietrich Fischer-Dieskau - Brahms Ein deutsches Requiem. Herr, lehre doch mich



Enseñanos, Señor, que tendremos un final.... Pude asistir al Deutsches Requiem pocos meses después de la muerte de mi querido padre. Tenía él unas profundas raíces cristianas, por lo que no hubiera sido receptor adecuado del mensaje del Requiem alemán. A mí, sin embargo, me parecía mucho más propio de aquellos días que escuchar el de Mozart, Guerrero o el de los portugueses Lobo y Cardoso (excepcional). El requiem alemán lo escribió Brahms pensando en los que se quedan (probablemente y en secreto, muchas músicas de requiem siguen esta premisa).
El coro que antecede este número, creo que pertenece a San Pedro: "pues toda carne es como hierba y toda vida humana como florecillas del campo, pero la hierba se seca y las flores se marchitan". El símil petrino están muy logrado. Día tras día queremos ser hierba fresca que absorbe el rocío, luchamos contra el tiempo y pasamos de un estado a otro casi sin percibirlo...y pasan los años.
No es que me considere un amante de lo macabro, ni mucho menos, pero de vez en cuando reflexiono sobre el paso del tiempo y cómo los seres queridos se van yendo. Cómo tu niñez se pierde en un túnel (más bien agujero negro) del que no se ve casi nada y cómo notas el paso de los días de manera implacable. No me considero pesimista. Creo que hemos olvidado la muerte y, si se atreve a salir en los telediarios, la banalizamos. Lo que sea mientras no nos corte el rollo...bueno, tal vez deberíamos ver el Séptimo Sello de Bergmann para ver qué le pasa al caballero que juega al ajedrez. Tampoco tenemos por qué ponernos del lado del escudero. Prefiero el de los cómicos (sobre todo porque son los que sobreviven!).
Bueno, la excusa de traer otro vídeo del genial Dietrich-Fischer Dieskau me ha servido para escribir un par de comentarios sobre la vida y la muerte. A falta de café, licor y contertulios, acudo al blog.

Vida y muerte



Hace unos días nos dejaba el grandísimo barítono Dietrich Fischer Dieskau. Hace unos años, la grandísima intérprete Alicia de Larrocha, que ayer hubiera cumplido años.





Sin entrar en la eterna disquisición sobre el genio del artista y la vida del mismo, sí que me gusta constatar lo que de eterno hay en estos grandísimos artistas. No sé dentro de cuantas generaciones caerán en el olvido (espero que no), ni me importa. La verdad, es que en nuestro ansia por la longevidad, nuestro miedo a la muerte y nuestro afán por el progreso, los occidentales nos hemos convertido en una especie de patéticos héroes clásicos en busca de la inmortalidad.

Bueno, para fugaz disfrute de nuestra alma, aquí seguirán las interpretaciones de estas dos brillantes vidas que han hecho llorar, reir y sentir a millones de personas y a varias generaciones. Gracias.

martes, 17 de abril de 2012

Conducting Mahler (1)




Por fin traigo el documental más enriquecedor que he visto sobre Mahler. Excelente recopilación de momentos, durante el Festival Mahler, rememorando el festival que había dirigido Mengelber (haceos de las grabaciones de Brahms de este director, en Naxos). Qué decir de los gigantes de la dirección que aparecen. El gesto de la batuta de Abbado, made in Hoch Schule (¡¡qué dirían los alumnos del Conservatorio de Viena!!). El inicio, cómo no, con el adagietto. Luego el amanecer del primer tiempo de la primera con Ricardo Chailly, que funden con el inquietante principio de la novena (que dirige Abbado).
Transparente es toda la gestualidad de Bernard Haitink. El principio de la segunda, no tiene desperdicio. En la siguiente parte, vendrán Ricardo Mutti con la cuarta, pero el episodio de la tercera...impresionante! Eso en la próxima entrada...

martes, 3 de abril de 2012

Julián Marías y Occidente (4)

La vida humana está marcada por la búsqueda de la felicidad (y de la libetad) y no por su posesión, lo cual es imposible.